lunes, 7 de mayo de 2007

¡Tiembla Arjona!

Admito que si por algo no me caracterizo es por mi puntualidad, más vale diría que la impuntualidad es mi peor y más odiado defecto, sin embargo el sábado la ansiedad era el factor perfecto para que a las 21.30 (o quizás un poco más) esté parada frente a la puerta del Teatro Coliseo.
Aguardaban en la entrada cientos de mujeres hermosas que a simple vista se notaba que habían pasado unas cuantas horas frente al espejo y habían paseado por las tiendas de las mejores marcas de Buenos Aires para estar a la moda. No está mal. El envase es lo más importante cuando el contenido es nulo. Entre tantas caras bonitas se perdían algunas remeras de la quema, y la gente de siempre.
Entre invitados, qaballeros, noblistas y todas las razas que se les puedan ocurrir, 1757 personas iban a disfrutar el sábado a la noche de un recital que había despertado mucha expectativa. La gente se iba a encontrar cara a cara con un nuevo Iván Noble que, a mi particularmente, no me disgusta para nada. Él dejó de ser un rockstar para convertirse, al fin, en lo que quería, más alla de los prejuicios y las críticas: un songwriter. Y ese título no le queda nada mal si tenemos en cuenta que escribir es la mejor virtud artística del ex Caballeros de la Quema.
Mi ansiedad y expectativa era similar a la que tenía días antes de comprar Intemperie. Sabía que iba a ser un cd distinto y varios mostrábamos disconformidad incluso antes de escucharlo. Hoy por hoy, mentiría si digo que fue el peor trabajo discográfico de Noble, por el contrario... me conquistó a primera vista o, mejor dicho, a primer oído.
Se apagaron las luces en la sala del Teatro Coliseo y empezaron los alaridos femeninos mientras sonaban los primero acordes de Y qué más da. Noble vestía como en casi todos los medios desde que promociona Intemperie: jean, remera azul y sus all star, esta vez rojas. Y empezó con mucho éxito la recorrida por Intemperie y algunos temas de sus anteriores trabajos. Esta vez quedaban atrás las críticas de los diarios para que juzguen los fans, y aprobaron con coros y aplausos. Pero llegó entre tanto romance la primer ovación de la noche cuando salió al escenario del Teatro Coliseo Pablo Guerra (ex guitarrista de Los Caballeros de la Quema) a quien Noble presentó como un "compañero de ruta", una expresión que dejó asomar su ex pasado rocker. Con el resto de la banda acompañando muy bien, ese se convirtió en uno de los momentos más nostálgicos de la noche mientras sonaba Causas Perdidas y los ex compañeros de banda recordaban que "fueron tiempos deliciosos...". Y algunos empezaron a pedir la vuelta en el teatro, incluso Guerra, que llavaba una remera que de la gente de www.delaquema.com.ar que rogaba "no te olvides de volver".
Mariano Otero fue el segundo invitado de la noche y quien obligó a guardar silencio a todo el público para deleitarnos con su contrabajo en Lágrimas de Cabernet y Buena Suerte (el cover que formó parte del compilado Calamaro Querido). Las manos se quemaban de tanto aplaudir y fue, sin dudas, el más ovacionado de la noche.
La tercera persona que pasó por el escenario del Coliseo junto a Noble fue la voz femenina del tango nacional: Adriana Varela; con una entrada que tuvo mucho más que ver con Luces de Bar que con Decime que anoche nunca existió, "ella entró como de ninguna parte...". Después, sentados en un sillón, Noble se dio un gusto y se animó a cantar el tango Gil, no estuvo nada mal, al público le gustó.
En medio de todos estos invitados sonó casi en su totalidad Intemperie (sólo faltó No retiro lo dicho), y repasó algunos temas de sus trabajos anteriores como A pan y agua, Como el cangrejo y Un minuto antes de dejar de quererte, entre otros. Esos temas y los clásicos qaballeros como Otro jueves Cobarde, Sapo de Otro pozo y Hasta estallar, marcaron los momentos más pasionales de la noche con el público con la temperatura al máximo y pegados al escenario en la platea y arriba de las butacas en los pullman. Guerra volvió a aportar una enorme cuota de la quema e hizo delirar al público nostálgico que mostró su apoyo incondicional al guitarrista.
La despedida estuvo a cargo del clásico noblista Otro vaso y me voy, que bien podría haberse llamado Otro beso y me voy, porque de repente arriba del escenario una manada de mujeres en celo rodeaban a Noble, y lo llenaban de besos. Seguro eran las mismas que no dejaron de gritarle en todo el recital "Iván te quiero", como si se tratara de uno de esos galancitos melódicos. No me gustó esa imagen. Creo que al él tampoco, porque escapó como pudo del escenario cuando vio que cada vez eran más. Y el final del recital se sintió incompleto para quienes mirábamos desde otro lado lo que pasaba.
Quedó claro que este hombre ya no es el chico de Castelar, ahora es el señor de Palermo. Pero la apariencia, el público y las cosas superficiales son lo de menos cuando el músico nos sigue regalando historias maravillosas en cada canción.
Y mientras los proyectos de modelos que coparon el Coliseo se retiraban una por una despechadas porque Iván no las invitó a dormir a su cama después de tantas horas frente al espejo, el songwriter salió del teatro con Benito en brazos, orgulloso de su presente y de haber dejado de "salir a revisar los bolsillos de la noche".
Aprobado.

Foto: www.lanacion.com.ar

sábado, 5 de mayo de 2007

Especial FEM ROCK

Esta noche a partir de las 20 (y hoy hasta las 22) nos encontramos en los estudios de Radio Palermo con KARAMELO SANTO, SEXTO SENTIDO y LABILLY; y además también vamos a estar hablando vía telefónica con LA FUGA, la banda española que se encuentra de gira con BULLDOG en Argentina.

Sintonizanos en FM MIX 89.1 Radio Palermo o escuchanos por internet en www.radiomix891.com.ar

Llenate los oídos de Rock!

miércoles, 2 de mayo de 2007

Ardió la Quema

Mientras algunos festejaban el campeonato local de Boca en el Obelisco, a pocas cuadras se preparaba otra gran fiesta que prometía invitados de lujo.
En la puerta del teatro ND/Ateneo un grupo de seguidores de Los Caballeros de la Quema contaban billetes y buscaban monedas para comprar entradas para el recital que esa noche daría el ex líder de la banda: Iván Noble. Pero no sólo para hacerle el aguante a ese que durante tantos años les endulzó los oídos y el corazón. Él mismo les había avisado que esa noche iba a haber un pequeño – gran reencuentro caballero. Y cuando las entradas ya quemaban las manos, Pablo Guerra y Javier el Nene Cavo entraban al teatro.
Noble abrió el recital con Nadie sabe donde, el primer corte que lleva el nombre del cd que estaba despidiendo esa noche. A partir de ahí, mientras los “caballeros” preparaban sus gargantas, siguieron clásicos “noblistas” como La chica que nadie saca a bailar, Cuentos Argentos y Viento en proa, entre otros.
El primer estallido fue en Otro jueves cobarde. Agazapados al fondo de la sala, excluídos del nuevo público de Noble, estaban los chicos de la Quema transpirando sus camisetas con la clásica Q. Terminó el tema y todo siguió como antes, reinaba la tranquilidad en el ND/Ateneo.
Pero cuando sonaban los últimos acordes de La propina y la guitarra de Guerra asomaba por atrás de un telón los corazones empezaron a acelerarse y la ansiedad fue extrema. De mala muerte encontró a ese reducido público caballero con Guerra y Noble, después de tanto tiempo, otra vez juntos arriba de un escenario.
Terminada la balada el Nene tomó la posta en la batería y tal como decía el tema que tocaron, los seguidores alentaron Hasta estallar. Ahí estaban ellos 3 y Carlitos (el único que siempre acompañó al cantautor en su carrera solista).
El sueño parecía haber terminado hasta cuando Iván tocó Sapo de otro pozo, de no haber sido por el ex guitarrista de los Caballeros de la Quema que tan emocionado como ese grupo de jóvenes salió al escenario una vez más, esta vez para despedirse…
Despedirse para unos pocos, para los que se fueron cuando las luces se prendieron al término de Otro vaso y me voy. Pasaron minutos, segundos quizás y comenzaron las corridas por los pasillos de la sala y los saltos entre las butacas para pegarse los “caballeros” al escenario. Es que sonaba Patri y con una bandera que gritaba “no te olvides de volver” la fiesta terminó de la mejor manera.
El reloj marcaba aproximadamente la 1 a.m. y en el silencio de ND/Ateneo sólo se escuchaba a un grupo de jóvenes que suplicaba “olé olé olé olé olá sólo les pido que se vuelvan a juntar”. Y algunos de ellos saben, creen o sueñan, como hace 4 años, que esta no sea la última vez que Noble, el Nene, Guerra y Carlitos vuelven a compartir un escenario.

A 2 días del recital de Iván Noble en el Teatro Coliseo y con mi entrada ya en mano, se me ocurrió regalarles este recuerdo del 7 de mayo del 2006, con la ilusión de que se repita. Con la esperanza de la vuelta, intacta.

martes, 24 de abril de 2007

lunes, 23 de abril de 2007

Todos decimos nada

Mucha presentación, y me olvidé de lo más importante (suele pasarme seguido, entiendan que los años no vienen solos). No voy a mentir descaradamente, aunque teniendo en cuenta que no nos estamos mirando a los ojos podría hacerlo, sin embargo debo admitir que después de probar la disponibilidad de incontables nombres para este blog (me gusta como suena esa palabra) estoy totalmente conforme con el único que no estaba en uso de los que introduje en ese casillerito blanco donde abajo aparece la mala noticia: "el nombre no está disponible", o algo por el estilo.
Lo cierto es que tampoco voy a regalarle aplausos a mi creatividad, ya que no ha participado practicamente del nombre. Claro, puede que muchos no entiendan a qué me refiero (esto también me pasa a menudo) así que en simples palabras, y sólo porque me cuesta escribir complejo, les paso a explicar, sin aburrilos (espero).
Todos decimos nada es el nombre del track 11 del cd Perros, perros y perros de Caballeros de la Quema. Si bien como éste tiene muchos más temas interesantes (siempre recuerden que sobre gustos no hay nada escrito) y letras que parecen autobiográficas, encontré esta canción que no sólo me identifica a mi, sino supongo que a la gran mayoría de las personas que pasen por aca.
Ahora sólo me queda regalárselas y esperar que realmente les guste, la odien o les despierte algún tipo de sentimiento. Todo lo que acelera para bien o para mal nuestros sentidos o nuestro corazón es interesante.

Todos decimos nada. Todos nada de nada. Todos amontonados mirando el piso todos muertos de miedo a dormir solitos todos tenemos náuseas de amores cariados todos rifamos besos y tragamos sapos todos vendemos algo todos compramos todo todos alguna vez arruinamos todo... Todos comiendo papa, pogo y sanata todos amaneciendo con el alma rancia todos somos los dueños de nuestras mentiras todos nos voltearíamos a nuestras amigas todos somos más guapos cuando no hay nadie todos con el culito lleno de parches todos fregando el suelo de nuestras vidas todos pisando mierdas que nos asfixian. Todos vendemos algo todos compramos todo todos alguna vez arruinamos todo... Todos sabemos lo que nos merecemos todos somos la paja de nuestros sueños todos lloramos contra algún inodoro
por un amor pifiado que se hizo moco. Todos.

Lo más interesente es esto de que todos decimos nada, incluso yo.

Pasen, y vean (si gustan, claro)

A decir verdad no podría marcar con exactitud en un calendario el día en que comenzamos a ser amigos, sólo en mis recuerdos más recientes entiendo porqué con el paso de los años llegamos a ser como hermanos. Nos conocimos cuando yo siquiera tenía uso de razón, a veces hasta te insulté (Dios a su debido momento me castigará por ese maldito acto) por llevarle la contra a mis hermanos de sangre, te escuché cantar en varios idiomas y te puedo asegurar que lo hacés muy bien. Llenaste las paredes de mi habitación de vida, de fotos y recuerdos que son sólo nuestros. Y un día nos vimos cara a cara, por primera vez. Por suerte no tuve que hacer un gran viaje, a unas quince cuadras de casa, en el estadio del sexto grande de la Argentina (léase Vélez Sarsfield)te encontré, te sentí, lograste que se me ponga la piel de gallina. Ese día tocaba Soda Stereo, yo no me acuerdo la edad exacta que tenía, sólo recuerdo que sonaba Te para Tres y que el fuego de miles de encendedores dibujaban estrellas en ese estadio donde me enamoré a primera vista del Rock.

Simplemente pretendo plasmar en algún lado como vivo a mis 21 años el rock. Todavía no se si quiero escribir crónicas, críticas, entrevistas, notas color... Simplemente quiero dedicarle un poco de mi tiempo (aunque si fuera por mi le dedicaría toda mi vida) al género musical que más me atrae (aunque aclaro, no es el único).

Saludos, buena vida.
Es sólo una presentación por hoy.